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Prevención

HERIDAS

Denominamos heridas a las soluciones de continuidad que se producen en la piel o en cualquiera de nuestros órganos internos.
Los síntomas que presenta una herida son:

DOLOR por la afectación de las terminaciones nerviosas. Este dolor será más o menos fuerte, dependiendo de la localización.
HEMORRAGIA cuyas características ya hemos descrito en el capítulo correspondiente.
SEPARACIÓN DE BORDES los bordes de la piel se retraen y se separan siendo mucho más llamativos en la periferia que en la profundidad.
Según el mecanismo de producción y el agente causal, podemos clasificar las heridas en:

  • PUNZANTES Producidas por agujas, clavos, estiletes etc., que se caracterizan por:
    • Ser poco dolorosas
    • Separación mínima de los bordes
    • Poca necrosis
    • Hemorragia mínima

  • INCISAS Producidas por objetos afilados. Tienen las siguientes características:
    • Dolor agudo
    • Separación de bordes
    • Poca necrosis
    • Hemorragia importante

  • CONTUSAS Originadas por objetos romos con bordes irregulares. Se producen cuando la fuerza del impacto supera la elasticidad de la piel. Se caracterizan por:
    • Fuerte dolor al comienzo
    • Hemorragia poco importante
    • Gran necrosis

  • DESGARRO Se produce por atrapamiento y tracción contra objetos que desgarran los tejidos, la más frecuente es en cuero cabelludo que se denomina scalp. Se caracteriza por:
    • Sangrar abundantemente
    • Poco dolor
    • Poca necrosis

Además de éstas que podríamos considerar puras, existen otras que serían el resultado de la combinación de las anteriores.

Algunas heridas parecen ser más graves aparentemente, sobre todo las localizadas en cara y cuero cabelludo, que parecen muy aparatosas y si limpiamos la sangre, nos encontramos con una herida mínima.

Por el contrario, hay heridas, especialmente las punzantes, que parecen mínimas. Apenas sangran y tienen gran riesgo de infección y afectan a órganos importantes.

El dolor depende del territorio agredido, sobre todo cuando la herida afecta a las capas más superficiales de la piel, que es donde se localizan las terminaciones nerviosas.

¿CÓMO VALORAMOS UNA HERIDA?

En primer lugar, debemos indagar el mecanismo de producción para valorar las posibles lesiones asociadas (traumatismos, esguinces, etc.).

Asegurarse que las características de la herida requieren una atención en el servicio de urgencias para su sutura, ya que heridas con más de seis horas de evolución, no se pueden suturar y la curación es más complicada.

Aunque no existen reglas fijas, una herida de más de 10 horas de evolución no se debe suturar y dejar que cure por segunda intención.

En casos de infección, aparecen los signos de calor, rubor, tumor y dolor y esto constituye una contraindicación de sutura de la herida, independientemente del tiempo de evolución.

En ciertas ocasiones, la sutura de la herida se puede hacer con más demora según la parte afectada. En el cuero cabelludo o la cara, al haber mas irrigación sanguínea, este tiempo se puede dilatar.

Hay factores que indican si la sutura es necesaria o no. Las heridas punzantes, por mordedura o arma blanca, hay que tratarlas con drenaje sin suturar.

¿CÓMO ACTUAR EN UNA HERIDA?

Para que nuestra actuación sea lo suficientemente correcta, debemos guiarnos por los siguientes apartados:

  1. Quitar todos los objetos que compriman o contaminen la herida, como las ropas, pulseras, anillos, etc.
  2. Actuar con la máxima limpieza.
  3. Cohibir la hemorragia.
  4. Colocar apósito, intentando cerrar los bordes y colocar un vendaje ligeramente compresivo.
GRAVEDAD DE LAS HERIDAS

La gravedad de la herida viene dada por:

  • Parte del cuerpo que afecta, especialmente si se trata de zonas cercanas a alguna arteria importante.
  • Extensión
  • Profundidad
  • Hemorragia
  • Contiene cuerpos extraños enclavados.
  • Afectación de tórax, abdomen y órganos internos.
  • Afecte a orificios naturales de nuestro cuerpo.
  • Limpieza de los bordes
  • Infección
TRATAMIENTO DE HERIDAS LEVES

Son principalmente las erosiones y abrasiones. Se producen cuando hay un rozamiento de la piel contra objetos rugosos y abrasivos (asfalto, estucados de paredes etc.). Suelen ser dolorosas, con poca hemorragia. Hay que considerar, además, otras lesiones como fracturas, contusiones o esguinces.

  • Lavar la herida con abundante agua y jabón en dirección contraria a cómo se produjo el rozamiento. De esta forma, podrán expulsarse posibles cuerpos extraños como gravilla pero nunca hacer fuerza para extraerlos ni emplear pinzas.

  • Si la herida es pequeña, conviene dejarla al descubierto. Si es grande, colocar un apósito de vaselina cubierto de un vendaje, teniendo en cuenta que no comprima demasiado y actúe como un torniquete, impidiendo el paso de circulación a las zonas distales para que no produzca hinchazón, edema y hormigueo de los dedos.

  • Levantar el apósito cada 24 o 48 horas para ver la evolución, ya que si aparecen puntos de pus, estrías rojas, bordes rojos e hinchados, éstos requieren atención médica. Punciones. Heridas provocadas por objetos punzantes. Se consideran leves, pero pueden agravarse debido a la longitud de la penetración o si la punta del objeto estuviera contaminada por gérmenes.

    • Lavar con abundante agua y jabón.
    • Si la herida es en el pie, no hay que dejar que la persona camine.
    • Si la herida es pequeña, es preferible dejar que sangre un poco para expulsar cuanto sea posible los gérmenes contaminantes.
    • Colocar un vendaje comprimiendo ligeramente.
    • Traslado del herido a un centro de urgencias para el posterior tratamiento, especialmente para la prevención antitetánica.
    TRATAMIENTO DE HERIDAS GRAVES O PENETRANTES

    • Valorar la longitud y la profundidad.
    • Valorar la cuantía de la hemorragia.
    • No explorar la herida ni limpiarla rigurosamente, ya que puede provocar más hemorragia.
    • Colocar un vendaje ligeramente compresivo, valorando el estado neurovascular del miembro.
    • Si el apósito se mancha de sangre, colocar otro encima y elevando el miembro, trasladar a la persona a un centro hospitalario.
    Heridas torácicas.
    Son heridas graves, que con el transcurso de los años han aumentado, dado el incremento progresivo de accidentes de circulación.

    Se considera que en un 75% de los accidentes mortales hay implicación de lesiones torácicas.

    La mortalidad por herida torácica causada por arma blanca supone un 3% y por arma de fuego, un 15-20%. El resto son lesiones provocadas por accidentes de tráfico.

    El éxito que supone salvar a una persona que presenta una herida torácica, va a depender del rápido auxilio en el lugar del accidente.

    La gravedad es importante, dado que dentro de la caja torácica, existen órganos que son vitales para la vida y que con su lesión, pueden provocar la muerte en pocos minutos.

    En el interior de la caja torácica, existen los siguientes órganos que pueden verse afectados en cualquier accidente torácico:

    • Caja torácica, costillas, músculos y esternón
    • Pleura parietal y visceral (es la doble membrana que envuelve los pulmones)
    • Pulmones
    • Corazón ( COLOCAR DIBUJO DE CAJA
    • Grandes vasos TORÁCICA)
    • Diafragma
  • Traumatismo torácico abierto. (Véase Traumatismos Torácicos)

    Es cuando se produce una comunicación entre el interior del tórax y el exterior, al haber sido lesionada la pleura.

    En estos traumatismos, mientras se hace la valoración y si es posible, hay que saber cómo se produjo la lesión. Podemos sospechar que se trata de una lesión abierta si vemos salir por la herida burbujas de aire o incluso oímos respirar la herida.

    • Taponar la herida con un plástico.
    • Colocar un apósito encima del plástico, cerrándolo con esparadrapo por al menos tres lados y dejando uno de ellos abierto, para que sirva de válvula de escape y de esa forma, evitar que se acumule aire dentro del pulmón, pudiendo provocar lo que se denomina neumotórax a tensión.
    • Mientras llegan las asistencias o durante el traslado, tranquilizar al herido y conseguir que hable pero sin que se mueva demasiado.
    ¿ Por qué actuar con tanta rapidez?

    Los pulmones están recubiertos de una membrana llamada pleura visceral, que está en contacto con la llamada pleura parietal y que recubre el interior de las costillas, circulando entre ellas una mínima cantidad de líquido, ejerciendo una presión de atracción entre las dos estructuras. Cuando esta cavidad hermética se rompe con la entrada de aire del exterior igualándose las dos presiones, los pulmones se colapsan sin posibilidad de reexpandirse provocando lo que se conoce como NEUMOTÓRAX.

    El neumotórax lleva consigo la aparición del mediastino bamboleante, por la tendencia del pulmón sano y del pulmón dañado tanto a la inspiración como a la espiración, provocando una insuficiencia respiratoria.

  • Lesiones torácicas abiertas con objetos enclavados

    Cuando una herida torácica se produce por un objeto que ha quedado enclavado. Como norma general NO se aconseja retirarlo. .

    1. Comprobar si hay insuficiencia respiratoria, observando cómo respira la persona.
    2. Inmovilizar el objeto.
    3. Colocar un apósito alrededor del objeto.
    4. Realizar una compresión alrededor del objeto, teniendo cuidado para que no se introduzca más.
    5. Traslado urgente en posición de seguridad consistente en postura semisentada o recostada sobre la zona afectada.
    6. Proteger a la víctima y a uno mismo, en caso de intento de suicidio u homicidio.
  • Traumatismos torácicos cerrados.

    Es una situación en la que la pleura permanece íntegra, aunque exista lesión en la piel.

    Son provocados por fuertes contusiones que pueden fracturar las costillas por uno o más puntos de las mismas. Cuando se lesionan tres costillas o más, se produce lo que se denomina Volet costal, situación muy grave con intensa insuficiencia respiratoria que puede poner seriamente en peligro la vida.

    Como síntomas de esta lesión, aparecerá un hundimiento de la pared torácica, con respiración paradójica (en el momento de la inspiración hay hundimiento de la zona lesionada y con la espiración aparece abombamiento de dicha zona). Aparece también el bamboleo mediastínico.

    ¿Cómo actuar?

    Intentar estabilizar la caja torácica y prevenir la obstrucción de las vías aéreas.

    1. Presionar sobre la zona afectada con las manos, impidiendo que se mueva.
    2. Colocar al herido en decúbito lateral sobre el lado afectado.
    3. Extraer cuerpos extraños de la boca.
    RESUMEN

    TRAUMATISMO TORÁCICO Puede ser de dos tipos:

    • Abierto
    • Cerrado

    TÓRAX INESTABLE Produce:
    • Respiración paradójica
    • Bamboleo mediastínico
    TÓRAX ESTABLE
    • Neumotórax a tensión
    • Hemotórax
    • Contusión pulmonar
    • Neumomediastino
    • Lesión traqueobronquial
    • Lesión cardiaca
    HERIDAS ABDOMINALES

    Las lesiones abdominales podemos clasificarlas en:

    • Lesiones abiertas
    • Lesiones cerradas (no atendidas como primeros auxilios)
    Valoración y tratamiento.
    • Controlar las funciones vitales.
    • Si es abierta con salida de vísceras, nunca reintroducirlas porque se corre peligro de provocar infecciones.
    • No retirar objetos enclavados.
    • Realizar compresión para cohibir la hemorragia que, por lo general, suele ser pequeña.
    • Actuar con suma limpieza para evitar infecciones.
    • Traslado urgente en posición de seguridad, es decir, en la posición de decúbito con las piernas flexionadas.

    ¿QUÉ NO DEBEMOS HACER?

    • No debemos utilizar algodón, alcohol ni pomadas.
    • No debemos extraer los objetos enclavados.
    • No debemos hurgar en las heridas.