QUEMADURAS
Son las lesiones locales y generales producidas por la acción del calor sobre el organismo. Los tejidos cuando se calientan por encima de 45-50ºC comienzan a alterarse y si esta situación se prolonga durante más tiempo puede provocar una quemadura, cuya gravedad dependerá de la intensidad, la fuente de calor y del tiempo de exposición. Si las temperaturas son altas (por encima de 70ºC), la quemadura aparece inmediatamente.
Las quemaduras suponen un 5% de las causas de muerte y es importantísimo su tratamiento inicial, pues su evolución depende de lo que hagamos en un primer momento.
Las quemaduras se clasifican según la fuente que origina el calor:
TERMALES. Producidas por:
QUÍMICAS. Son aquellas producidas por sustancias corrosivas o cáusticas (ácidos).
ELÉCTRICAS. Cuando la corriente eléctrica pasa por nuestro cuerpo (arco voltaico).
RADIACIONES. Producidas por la acción de ciertas ondas electro-magnéticas (rayos UVA).
¿CÓMO VALORAR LA GRAVEDAD DE UNA QUEMADURA?
La gravedad de una quemadura depende de la profundidad de la misma y de la superficie corporal quemada.
Fue Fabricio Hilden en 1607, quien estableció la primera clasificación de las quemaduras según su profundidad. Esta clasificación que hoy todavía continúa vigente cataloga las heridas en tres grados:
PRIMER GRADO Las más superficiales que afectan únicamente a la capa más externa de la piel. Se caracterizan por un enrojecimiento dermatológico, que se torna doloroso y ligeramente edematoso. Este tipo de quemaduras no dejan secuela. Un ejemplo de quemadura de primer grado es el eritema solar, muy frecuente en los bañistas que han estado expuestos al sol más tiempo del debido.
QUEMADURAS DE SEGUNDO GRADO Son más profundas que las precedentes, afectan a la dermis en profundidad. Su característica fundamental es la aparición de ampollas rellenas de un líquido claro que es suero. Son muy dolorosas y tienden a la epitelización y reparación espontánea sin secuelas.
Dentro de las de segundo grado, se pueden distinguir dos tipos:
· Superficiales, en las que se respetan las papilas epidérmicas. Son muy dolorosas y forman ampollas.
- Profundas, en las que sólo se respetan elementos epidérmicos de anejos (folículos pilosos, por ejemplo), no forman ampollas y suelen dejar secuelas más frecuentemente.
QUEMADURAS DE TERCER GRADO Destruyen todo el espesor de la piel, por lo que también se las conoce como quemaduras de grosor total. Su aspecto es pálido, apareciendo zonas de tejidos y vasos coagulados. Pueden causar, según la intensidad, escaras e incluso costras negruzcas debido a verdaderas carbonizaciones de los tejidos. Como se destruyen los receptores nerviosos y los nervios, no son dolorosas. Lo más habitual es que estén rodeadas de áreas de quemaduras de segundo o primer grado y generalmente, dejan secuelas que en determinados casos pueden ser muy mutilantes.
La extensión de las quemaduras es un importante factor a considerar en la valoración de su severidad. Para determinarla, se utiliza una regla muy sencilla, la regla de los nueves, en la que se divide la superficie corporal en áreas que suponen el 9% o múltiplos del mismo, estimándose:
- CABEZA Y CUELLO 9%
- BRAZO 9%
- CARA ANTERIOR DE TÓRAX Y ABDOMEN 18%
- ESPALDA Y NALGAS 18%
- PIERNA 18%
- GENITALES 1%
También puede ayudar en determinados supuestos el hecho que la palma de la mano suponga aproximadamente un 1% de la superficie corporal total.
¿QUÉ DEBEMOS HACER?
La asistencia de primeros auxilios en caso de quemaduras la fundamentaremos en los siguientes puntos:
- Apartar al individuo del agente calórico. Para ello es necesario que apaguemos las llamas, quitemos posibles materiales incandescentes, etc.
- Contrarrestar sus efectos. Debemos, a continuación, enfriar las zonas quemadas con cualquier líquido. Cualquier método de enfriamiento de la zona afectada puede ser bueno, con tal de que se disponga de él rápidamente, pero lo más aconsejable es: AGUA.
- Realizar una valoración general.
- Valorar el nivel de conciencia.
- Asegurar una buena función cardio-respiratoria, examinando la mucosa oral y nasal para buscar signos de inhalación y asegurando la permeabilidad de la vía aérea y la circulación sanguínea. Tener en cuenta las indicaciones al tratar de la posibilidad de la reanimación cardiopulmonar (RCP), si se plantea la situación.
- Valoración y tratamiento de lesiones asociadas como fracturas o hemorragias, entre otras.
- Cubrir la zona quemada.
- Toda quemadura establecida se comporta como una herida y está sometida a las mismas complicaciones que éstas, en especial la infección. Por eso, es importantísimo proteger las zonas quemadas cubriéndolas con apósitos estériles si se tienen a mano o en su defecto, sirve cualquier trapo limpio.
- Trasladar urgentemente al accidentado.
- Toda víctima de quemaduras debe ser vista por un médico. Cuando estas quemaduras son importantes, corre serio peligro la vida del accidentado y debemos trasladarlo urgentemente a un centro asistencial.
¿QUÉ NO DEBEMOS HACER EN CASO DE QUEMADURAS?
- Administrar líquidos orales.
- Quitar las ropas adheridas a las zonas quemadas (hay que cortarlas alrededor).
- Pinchar las ampollas.
- Aplicar pomadas, ungüentos u otras sustancias de entrada, que impidan que salga el calor de la quemadura.
QUEMADURAS QUÍMICAS
Son las que se producen cuando la piel entra en contacto con una sustancia cáustica (por ejemplo, ácido clorhídrico).
Su gravedad depende de la composición del propio producto químico, de su concentración y volumen así como del tiempo en que permanezca en contacto con la piel.
Si en las quemaduras termales comentábamos que deben ser tratadas con agua abundante, en los casos de quemaduras químicas, el lavado con agua es fundamental en casi todos los casos. Debe de hacerse con agua a chorro de baja presión en cantidades abundantes, incluso utilizando una ducha o bañera.
Mientras se lava la zona, debemos quitar las ropas y todos los objetos que puedan contribuir a que permanezca el producto químico en contacto con la piel (relojes, calcetines, etc.).
Posteriormente, cubriremos la zona quemada con gasas estériles o paños limpios y solicitaremos un medio de transporte urgente que lleve inmediatamente a la víctima a un hospital para su tratamiento especializado. Allí, si es posible, haremos una descripción de cómo ha ocurrido el accidente, el tratamiento que hemos utilizado y el producto que ha causado las quemaduras, si se conoce.
QUEMADURAS ELÉCTRICAS
Las quemaduras por electricidad provocan graves daños dentro de nuestro cuerpo, ya que la corriente va desde la puerta de entrada a las estructuras orgánicas que le oponen menos resistencia (nervios, vasos sanguíneos) ocasionando calor y destrucción de tejidos. La corriente eléctrica sale por un punto distinto que generalmente, está en contacto con otra superficie (suelo, objetos metálicos, etc.).
Para el tratamiento de estas quemaduras, es más importante la asistencia a las complicaciones, especialmente el paro cardiaco o la fibrilación ventricular que la propia quemadura en sí.
¿QUÉ DEBEMOS HACER?
No tocar al accidentado sin antes haber cortado la corriente. Retirar a la víctima de la corriente eléctrica o la electricidad de la víctima, procurando asegurarse bien de que a nosotros no nos afectará utilizando materiales aislantes (madera, goma, etc.). Una vez alejados de la corriente, comprobaremos su estado cardiorespiratorio, realizando
RCP básica cuando fuera preciso.
Cuando estén presentes respiración y circulación espontáneas, trataremos las puertas de entrada y salida de la corriente eléctrica como cualquier otra quemadura y trasladaremos urgentemente al herido a un centro hospitalario.